El Centro de Investigación y Promoción del Campesinado regional Beni, el día 6 de julio en la ciudad de Trinidad,  llevó adelante la Rendición Pública de Cuentas del trabajo institucional de la gestión 2104 en la región, evento que fue complementado con un conversatorio sobre desarrollo rural en la región. Participaron representantes de las organizaciones indígenas y campesinas de los municipios de San Ignacio, San Andrés, San Javier y Baures con los cuales CIPCA trabaja, al igual que representantes de las asociaciones de productores. Asimismo se contó con la presencia de autoridades de la Secretaría de Desarrollo de Medioambiente y Cambio Climático y del Servicio Nacional de Sanidad Agropecuaria e Inocuidad Alimentaria (SENASAG).

Durante la rendición de cuentas se explicaron los alcances logrados de acuerdo a los desafíos institucionales planteados, destacándose la participación de las mujeres, la incursión en los procesos de transformación y comercialización, seguido del trabajo con la juventud rural. También se enfatizó que todo es parte de la gestión territorial, como un modelo de desarrollo integral acorde a la vocación que tiene la Amazonía.

"Ahora nos damos cuenta del paraíso en que vivimos”, reconoce Darcirio Wronski, el líder de los productores de cacao orgánico en la región donde la carretera Transamazónica cruza la cuenca del río Xingú, en el norte de Brasil. Además del cacao, en sus 100 hectáreas de tierra cultiva banano, cupuazú (Theobroma grandiflorum), piña, maracuyá (Passiflora edulis) y otras frutas con las que su esposa, Rosalina Brighanti, elabora jaleas. Todo con certificación orgánica.

Oriundo del estado de Santa Catarina, Wronski buscó el "sueño amazónico”. Tras fracasar con cultivos tradicionales, como arroz y frijoles, compró una finca y sembró cacao, un cultivo local incentivado por el Gobierno. Su opción por la producción orgánica aceleró la reforestación de su predio, donde antes se cultivaba caña de azúcar.

Bombones, tabletas, trufas o cereales bañados… las presentaciones del chocolate son infinitas. No obstante, el origen de esta delicia puede ser desconocido para la mayor parte de la población: el cacao, un  tesoro que crece en los árboles y es la materia prima  de este alimento  que cautiva el paladar de sus consumidores, y  cuya producción implica un arduo trabajo para pueblos indígenas del Norte de La Paz.

El proceso de la producción del cacao silvestre se divide en al menos en cuatro etapas: la plantación, la recolección, el fermentado y el secado del grano. 

"Son las comunidades de base, indígenas del TIPNIS, asentados en las orillas del río Beni, de Mapiri, quienes sacan este fruto en armonía con el bosque, entre los meses de diciembre y abril. De ahí se procede a fermentarlo, luego a hacerlo secar al sol y (luego) a   la comercialización”, señala  Juan Carlos Arana durante un evento de SOLUR.