"Ahora nos damos cuenta del paraíso en que vivimos”, reconoce Darcirio Wronski, el líder de los productores de cacao orgánico en la región donde la carretera Transamazónica cruza la cuenca del río Xingú, en el norte de Brasil. Además del cacao, en sus 100 hectáreas de tierra cultiva banano, cupuazú (Theobroma grandiflorum), piña, maracuyá (Passiflora edulis) y otras frutas con las que su esposa, Rosalina Brighanti, elabora jaleas. Todo con certificación orgánica.

Oriundo del estado de Santa Catarina, Wronski buscó el "sueño amazónico”. Tras fracasar con cultivos tradicionales, como arroz y frijoles, compró una finca y sembró cacao, un cultivo local incentivado por el Gobierno. Su opción por la producción orgánica aceleró la reforestación de su predio, donde antes se cultivaba caña de azúcar.

Bombones, tabletas, trufas o cereales bañados… las presentaciones del chocolate son infinitas. No obstante, el origen de esta delicia puede ser desconocido para la mayor parte de la población: el cacao, un  tesoro que crece en los árboles y es la materia prima  de este alimento  que cautiva el paladar de sus consumidores, y  cuya producción implica un arduo trabajo para pueblos indígenas del Norte de La Paz.

El proceso de la producción del cacao silvestre se divide en al menos en cuatro etapas: la plantación, la recolección, el fermentado y el secado del grano. 

"Son las comunidades de base, indígenas del TIPNIS, asentados en las orillas del río Beni, de Mapiri, quienes sacan este fruto en armonía con el bosque, entre los meses de diciembre y abril. De ahí se procede a fermentarlo, luego a hacerlo secar al sol y (luego) a   la comercialización”, señala  Juan Carlos Arana durante un evento de SOLUR.

En San Ignacio de Mojos, los días 19 y 20 de junio del presente, la Asociación Agroforestal Indígena de la Amazonía Sur (AAIAS), organización productiva de las comunidades del Territorio Indígena Mojeño Ignaciano (TIMI) y del Territorio Indígena Multiétnico (TIM-1), realizaron su “Décimo Primer Encuentro de Productores”, en el que participaron 58 productores y productoras agroforestales de 16 comunidades indígenas. También estuvieron presentes el Alcalde Municipal de San Ignacio de Mojos, Roberto Tibusa Matareco y otras autoridades ediles, quienes ponderaron el accionar de la AAIAS como organización que contribuye al desarrollo de Mojos en el desarrollo productivo de las comunidades y los procesos de transformación y comercialización del cacao silvestre.

Entre las principales conclusiones del encuentro se destacan: elaboración de una propuesta de política pública para el potenciamiento de la producción agroforestal, la gestión y el aprovechamiento sostenible del cacao silvestre y cultivado   en el municipio de San Ignacio de Mojos; canalizar apoyo de instituciones públicas y privadas para el potenciamiento del acopio, transformación y comercialización del cacao;  desarrollar una estrategia para mejorar la calidad del grano de cacao, incorporando conocimientos y tecnologías apropiadas y considerando los factores climáticos imperantes en la región;  coordinar acciones con el municipio para la realización de la feria productiva en San Ignacio de Mojos.